Clinician Specialty: Psychologist
ENTREVISTA CLÍNICA CON PADRES – SEGUIMIENTO INFANTO-JUVENIL (TDAH / AUTORREGULACIÓN / CONDUCTA)
1. DATOS OBSERVABLES REPORTADOS
El menor, de 7 años, presenta conductas disruptivas en casa y en el colegio. Los padres reportan berrinches diarios, especialmente cuando se le pide que realice tareas escolares o que deje de jugar con dispositivos electrónicos. Estos berrinches suelen implicar gritos, pataleos y, en ocasiones, lanzar objetos. La frecuencia de estos episodios es de 3-4 veces al día, con una intensidad moderada a alta. En el colegio, la maestra ha informado de dificultades para mantenerse sentado, interrupciones constantes en clase y problemas para seguir instrucciones complejas.
Los padres inicialmente respondían a los berrinches con regaños y castigos (tiempo fuera), pero esto no ha resultado efectivo. Últimamente, han intentado ignorar las conductas leves y reforzar positivamente el comportamiento adecuado, aunque con resultados inconsistentes. La madre tiende a ceder más rápidamente ante los berrinches para evitar la escalada, mientras que el padre intenta mantener los límites de forma más firme, lo que a veces genera discusiones entre ellos.
Actualmente, la abuela paterna, quien solía ayudar con el cuidado del menor por las tardes, ha tenido problemas de salud y no puede asistir, lo que ha generado mayor estrés en los padres y una menor supervisión directa del menor durante esas horas.
Respecto a entrevistas previas, ha habido un aumento en la frecuencia e intensidad de los berrinches desde hace aproximadamente dos meses. Anteriormente, los episodios eran más espaciados y menos explosivos.
La dinámica familiar se ve afectada por la tensión generada por el comportamiento del menor. Los padres reportan sentirse agotados y frustrados, lo que ha disminuido las actividades familiares conjuntas y aumentado el conflicto conyugal.
En casa, las situaciones concretas de conflicto suelen ser la hora de hacer los deberes, la hora de la comida (negativa a comer ciertos alimentos) y la hora de ir a la cama. En el colegio, las dificultades se presentan en momentos de transición entre actividades y durante tareas que requieren concentración prolongada. En el entorno social, el menor tiene dificultades para compartir juguetes y seguir reglas en juegos grupales, lo que ha llevado a algunos conflictos con otros niños en el parque.
Las dificultades de regulación emocional y conductual se manifiestan como una baja tolerancia a la frustración, impulsividad para responder a estímulos inmediatos y dificultad para modular sus reacciones ante situaciones estresantes o de cambio, lo cual es consistente con las características de un posible TDAH.
2. HIPÓTESIS FUNCIONALES
Las conductas disruptivas del menor parecen estar mantenidas por la atención parental inconsistente (ceder ante berrinches) y la dificultad para regular las emociones y la impulsividad, exacerbadas por un cambio en la estructura familiar (ausencia de la abuela) y la falta de estrategias parentales unificadas y efectivas. La poca tolerancia a la frustración y la impulsividad observadas en diversos contextos sugieren una posible base neurobiológica consistente con un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). La falta de habilidades para la resolución de problemas y la comunicación efectiva por parte del menor contribuyen a la escalada de los conflictos. Se hipotetiza que la dinámica familiar actual, con la tensión parental y la falta de refuerzo positivo sistemático, también contribuye al mantenimiento de las conductas problemáticas.