Psicóloga Beatriz de Silva: “Usar Heidi ha significado recuperar mi energía y presencia en consulta.”
Contexto
En psicología clínica, la calidad de la presencia lo es todo. Cada sesión implica sostener relatos complejos, emociones intensas y momentos de gran vulnerabilidad. La escucha activa, la observación y la contención forman parte esencial del proceso terapéutico.
Sin embargo, detrás de cada consulta existe una parte menos visible: la documentación clínica. Notas, historias, seguimientos y registros que, aunque imprescindibles, pueden restar energía y atención si no están bien integrados en el flujo de trabajo.
Para esta profesional, empezar a usar Heidi supuso un cambio profundo:
“Usar Heidi ha significado recuperar mi energía y presencia en consulta, dejando que la tecnología se ocupe de lo administrativo para que yo pueda centrarme en lo que realmente me importa: mis pacientes.”
Desafíos
Antes de incorporar Heidi, la documentación formaba parte de su rutina diaria de forma manual y exigente.
Un proceso lento y acumulativo
“Antes tomaba notas a mano en papel durante y después de cada sesión. Era un proceso lento que me quitaba mucho tiempo y energía.”
Al final del día, el resultado era predecible:
“Acumulaba un montón de historias clínicas pendientes de completar.”
Lo que empezaba como pequeñas anotaciones se convertía en una carga administrativa constante, que prolongaba la jornada laboral y consumía energía mental.
Dificultad para estar completamente presente
En terapia, cada detalle importa. Pero al mismo tiempo, intentar recordar todo lo hablado para documentarlo después generaba presión adicional.
“Los pacientes nos cuentan historias difíciles, se muestran muy vulnerables y qué menos que nosotras como profesionales podamos garantizar esa mirada y sostén sin tener que preocuparnos de anotar lo que nos cuentan.”






